AGUSTÍN (mi nieto)
El tiempo pasa veloz
Un día de sorpresa,
aunque previsible, llegó Agustín
y el sentido de la cosas
dio Vueltas de Carnero.
Premonición de tiempos nuevos
lo imposible y lo imprevisto
sellaron alborotada hermandad
en concretas realidades.
Naranjas y pomelos
dejaron de ser frutos
para transfigurar en “bolos de boliche”
Su manito apretando la mía
fue el talismán
para vencer la desventura.
Todas las casitas
tuvieron ventanas
y un sol sempiterno, azafranado.
El humo de las chimeneas
se cristalizó en círculos de birome.
Fui para entonces,
sin sosiego y de buen grado,
experto graduado
en toda profesión y fantasía,
un ser imprescindible,
un hombre irreemplazable.
enfermero, equilibrista,
ballenato, forzudo de circo,
astronauta, carpintero,
mago sin palomas,